Conceptos básicos de la luz de cultivo, parte 1 – luzdeco.es Blog

¿Estás pensando en empezar tu primer cultivo de interior? Es más fácil de lo que crees.

En esta primera parte de una serie sobre la iluminación de cultivo, analizaremos los diferentes tipos de bombillas disponibles y sus respectivas ventajas. En futuras entregas, consideraremos los tipos de lámparas y reflectores antes de pasar a los periféricos, incluidos los balastos, los temporizadores y los controladores.

La temperatura del color y el ciclo de vida de las plantas

La mayoría de las plantas pasan por una etapa de crecimiento (también conocida como «vegetativa») y una etapa de floración (también conocida como «brote»). Cada etapa se desarrolla bajo una parte diferente del espectro de luz, representada por la temperatura del color.

Las luces con una temperatura de color de 5000 Kelvin o superior producen la parte azul del espectro de luz y son ideales para la etapa de crecimiento de sus plantas. Las luces con una temperatura de color de 2000 Kelvin, por otro lado, producen luz en el espectro rojo y son esenciales para la etapa de floración.

HID vs. Fluorescente

Para crear artificialmente la luz dentro del espectro adecuado para tus plantas, tienes dos opciones: Las luces de cultivo HID o las luces de cultivo fluorescentes.

Las luces HID son las más comunes en la iluminación de cultivo. Para producir el espectro rojo y azul con luces HID, necesitas luces de sodio de alta presión («HPS») y luces de haluro metálico, respectivamente.

Las bombillas fluorescentes lineales para el cultivo vienen en T12, T8 y T5, cada una más eficiente y compacta que la anterior. Hoy en día, las luces T5 se utilizan casi exclusivamente. Las lámparas fluorescentes también vienen en una variedad de temperaturas de color, así que busque la clasificación Kelvin correcta antes de comprar.

Calcular la cobertura

Pero, ¿cuántas bombillas necesita y de qué potencia?

La cobertura varía en función del tipo de bombilla y de la instalación que utilices, pero al menos en lo que respecta a la iluminación HID, la «regla general» es de 50 vatios por metro cuadrado. En lúmenes (la medida estándar de la producción de luz), eso equivale a unos 1.500 lúmenes por pie cuadrado para las lámparas de halogenuros metálicos y a 2.000 lúmenes por pie cuadrado para las lámparas HPS.

La cobertura de los fluorescentes es menos precisa y viene determinada tanto por el aparato como por la propia bombilla. A diferencia de las lámparas HID, los tubos fluorescentes funcionan tan fríos que puedes colocarlos tan cerca de las plantas como quieras. Esto significa que la cobertura de una luz de cultivo fluorescente es aproximadamente la misma que las dimensiones de la propia lámpara.

Para ver más ejemplos, consulta nuestra infografía sobre la cobertura de las luces de cultivo:

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